domingo, 16 de octubre de 2011

Dan Wheldon

El automovilismo es un deporte de riesgo, no hay duda alguna de eso, pero siempre duele y mucho cuando uno de esos pilotos nos deja. Hoy Dan Wheldon se adelantó a nosotros y dejó este mundo tras un horrible accidente múltiple en Las Vegas, en una carrera que en teoría no tendría que haber corrido.

La muerte de Dan Wheldon golpea muy fuerte a toda la IndyCar y a todos los que seguimos el automovilismo estadounidense. El inglés era de los mejores pilotos de la serie, por algo ganó el campeonato del 2005 y nada más y nada menos que dos veces la carrera más importante de monoplazas de Estados Unidos, las 500 Millas de Indianápolis, una de esas, este año, año donde no tenía butaca para toda la temporada y logró un puesto en el equipo de Bryan Herta para una sola carrera. La ganó.

Wheldon era la atracción este fin de semana, el último de la temporada de IndyCar, donde se definía el campeonato. Si Dan ganaba la carrera de hoy, se llevaría 5 millones de dólares, ya que era el único piloto que aceptó el reto de largar último e intentar ganar, algo que no aceptaron otros pilotos de diferentes categorías. Hoy largó en el puesto 34, en la grilla más grande nunca vista en un óvalo de 1,5 millas. Algo que claramente no se debe repetir.

Dan Wheldon nos dejó, duele su pérdida, se le va a extrañar mucho. Es un golpe tan duro como cuando Greg Moore fallecía hace 12 años en Fontana en otro horrible accidente. Son esos pilotos distintos, grandes, esos que hacen la diferencia. Esos que marcan etapas y generaciones de fans de las carreras. 12 años después de su desaparición sigo recordando al número 99 de Moore, desde hoy recordaré al número 77 de Dan Wheldon. Ellos se fueron, pero en lo suyo, en su pasión. Pierde menos el que se pierde en su pasión que aquel que pierde la pasión.

Descansa en paz, Dan Wheldon.

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